Un homenaje para tu ausencia
Un homenaje para tu ausencia
Justo Soto Castellanos
Justo Soto Castellanos entrevista al filósofo boliviano Juan José Bautista Segales en torno a la Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA) 1 . En el contexto del VI Foro Internacional de Filosofía de Venezuela, que se celebró entre el 5 y el 12 de septiembre de 2011 y que se inició en la Ciudad de Maracaibo con la intervención del Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, profesor Álvaro García Linera, sobre “el Estado y la construcción de la nueva hegemonía”, tuvimos la oportunidad aprender e interactuar con más de 50 filósofos procedentes de todos los continentes del planeta. Realmente personas supremamente valiosas, hombres y mujeres oriundos de diversos pueblos del mundo, quienes con su trabajo intelectual vienen luchando, a su manera, por la defensa de la vida y de la humanidad, aportando 1 Esta entrevista se realizó en septiembre del 2011, en la Ciudad de Caracas, cuando Juan José Bautista, así como el entrevistador, Justo Soto Castellanos, coincidieron como invitados en el VI Foro internacional de filosofía, la cual fue transmitida por Montaña TV, en el Estado Táchira, en el programa del entrevistador, Filosofía Popular, y se encuentra en la red. http://justosotoc.blogspot.com/2012/01/mega-obra-completa-de-marx-y-engels.html?m=1
“Que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero”
Elegía, Miguel Hernández
elementos fundamentales y fundantes de la praxis transformadora y liberadora de los pueblos del mundo. En ese contexto, tuvimos la ocasión de encontrarnos con el profesor Juan José Bautista Segales, filósofo boliviano, de raíces profundamente indígenas, que tiene, entre otras peculiaridades, la de ser profesor en la Universidad Autónoma de Ciudad de México, junto con el destacado profesor Enrique Dussel, con quien desarrolla conjuntamente la cátedra. En el contexto de este riquísimo foro, organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, tuvimos la ocasión de dialogar con él de distintos temas, entre otros, sobre sus seminarios de la Ciencia de la Lógica de Hegel, así como de la Fenomenología del espíritu y el espíritu de la dialéctica en este autor. Además, hablamos sobre sus últimos viajes a tierras alemanas, en donde estuvo visitando la Academia de Ciencias de Berlín y allí inquirió, profundizando sobre la obra de Carl Marx, e hizo interesantes averiguaciones
que el día de hoy vamos a compartir con todos ustedes, gracias a que se nos ocurrió la feliz idea de grabar su experiencia. Algunos podrían opinar que este es un problema interesante sólo para eruditos. Seguramente de filósofos para filósofos, de intelectuales para intelectuales, ya que piensan que la filosofía y todos sus aspectos intelectuales son casi totalmente ajenos a la realidad cotidiana, a la vida del ser humano común. Pero, desde nuestra perspectiva, esto no es así, máxime si estamos hablando de la filosofía de Carlos Marx, ya que para él la filosofía es una cuestión que surge de la vida y vuelve a ella, para enriquecerla, y al volver busca transformar la vida misma, esta vida que ha sido amenazada por la racionalidad irracional del capitalismo hoy reinante en el mundo y que, bajo una racionalidad compleja que surge de la vida misma -la que podríamos llamar con Juan José, así como con Franz Hinkelamert, la racionalidad de la vida-, busca recuperarse, desalienarse y llevar a la vida humana a nuevos niveles de plenitud, es decir, a nuevos niveles de humanidad. Marx, y nosotros mismos, tenemos la esperanza de que esta racionalidad de la vida, que se opone a la “racionalidad irracional del capitalismo”, “la racionalidad de la muerte”, triunfe, y con ello, triunfe la vida en su pluridimensionalidad, en su verdadera y abundante riqueza. Veamos, pues, este texto que, más que una entrevista, es una exposición de algunos aspectos de los avances sobre los estudios que se han hecho sobre Marx
y su obra, leídos desde Latinoamérica, al igual que una propuesta para continuar el camino del filosofar. He aquí, la intervención del Profesor Juan José Bautista Segales: JSC: Apreciado profesor, me hablabas sobre la última edición de la obra de Marx-Engels (MEGA) y lo que pudiste indagar sobre ella en tu último viaje por tierras alemanas. En ese contexto, ¿qué nos puedes comentar? JJBS: Se trata de ver un poco no solamente cómo ha surgido el proyecto, el plan de publicación de la obra de Marx en pleno siglo XXI, sino contestar un poquito históricamente para saber lo que ha pasado, lo que no hay que hacer y lo que se debiera hacer ahora. Entonces, en esta pequeña estancia que tuve en Berlín hice contacto con la gente del MEGA, y me pude percatar de un montón de cosas que, uno las sabe, pero de modo vago, de modo nebuloso, no las sabe exactamente bien y por la obra de Dussel y por el trabajo que hicimos con Dussel, nosotros sabíamos que el plan de la obra completa de Marx y de Engels no sólo no estaba publicado, sino que faltaba bastante tiempo para que se pudiese publicar en alemán, solamente. Ahora, nos hemos enterado que la Academia de Ciencias de Berlín, que es la que se está haciendo cargo del proyecto, tiene programado publicar el plan completo de 114 volúmenes, todo lo que Marx y Engels escribieron en vida, de los cuales, hasta ahora, solamente, se han transcrito y
publicado en alemán, 54 de los 114 volúmenes, o sea, menos de la mitad. ¿Qué quiere decir esto? Que en lengua alemana se conoce menos de la mitad de lo que Marx y Engels escribieron en vida. Si en alemán se conocen 54 volúmenes, en español es más atroz la cosa porque conocemos menos de esos 54 volúmenes. Ahora, el asunto es saber por qué. Yo he estado en Alemania conversando fundamentalmente con dos personas, uno es el politólogo alemán Mijail Heinrich. Muchos de los estudiosos en Alemania coinciden en que él es quien mejor conoce, no solamente el plan de la obra, sino lo que se ha publicado de Marx y Engels, porque él los ha estado leyendo. Los manuscritos de Marx son cuasi ilegibles, entonces, se necesitaban filólogos y filólogas, especialistas, para descifrar lo que Marx ha escrito, porque escribía mal. De hecho, sabemos que cuando vivía en Inglaterra y quería conseguir trabajo -porque no tenía trabajo-, estaba viviendo muy mal. Va al ferrocarril de Londres para aplicar un trabajo y lo rechazan porque tiene mala letra, porque él escribía bien chiquito, bien menudito, para ahorrarse páginas y páginas de las miles que escribía. Marx tenía la costumbre de escribir en tres columnas. Por ejemplo, en los Manuscritos económico filosóficos de 1844, Marx muchas veces escribía un párrafo y lo tachaba porque no estaba conforme con la forma de redacción de un párrafo, pero lo tachaba de un modo y [Mijail
Heinrich] decía que ahora hemos descubierto que cuando Marx tacha de un modo, digamos diagonal, eso quiere decir que Marx, ese párrafo, lo ha reescrito en otro cuaderno, y cuando, en otro párrafo, lo tacha de otro modo, eso quiere decir que no está de acuerdo con eso y lo va a escribir inmediatamente, y así sucesivamente, pero en medio de eso, Marx agarra palabritas que las saca, les pone un circulito y dice “esto debe ir acá” o al revés, etc. Una cosa es transcribir lo que Marx ha escrito y otra cosa es ordenar el modo como Marx ha ido escribiendo todo eso para hacerlo inteligible. Ese es otro tipo de trabajo. Tenemos una foto de La ideología alemana. La columna de la izquierda pertenece a Engels y la derecha pertenece a Marx. Marx se la pasaba haciendo dibujitos, monitos, tipo cartoon. Parece que en esos tiempos no tenía ideas muy claras, quien tenía las ideas muy claras era Engels, de hecho, yo tenía bastantes reticencias sobre Engels, en el sentido de que Engels no habría comprendido muchas cosas fundamentales de Marx, pero, ahora estamos reevaluando la cosa porque, parece que, al principio, el de las ideas geniales era Engels y no Marx. En el manuscrito de La ideología alemana eso se nota porque, en las páginas en la columna de la izquierda, que es la que le corresponde a Engels. Engels escribe, pero, en la columna de la derecha que le corresponde a Marx, hay todo tipo de dibujitos, garabatos, o sea que no tenía nada que ver, pero, que, poco a poco, Marx va agarrando la claridad
y al final, el genio de él es aquello que le permite desarrollar todo el plan del proyecto que no pudo hacer Engels. Pero ¿qué hace Engels frente a todo eso? Se comporta como debe comportarse no solamente un amigo, un cuate o un carnal, como dicen en México, sino como debiera ser un revolucionario. No le entra envidia, celos, nada de eso, sino que él se da cuenta que lo que Marx puede hacer, Engels no lo puede hacer. Entonces, ¿qué hace Engels? Bueno, le da todo el apoyo y al final quien desarrolla todo es Marx, pero, al principio, no… digamos, no daba “pie con bola”, pero después de eso, cuando agarra el carril de la locomotora, por decirlo, va hasta el final… JSC: ¿Cómo y cuánto trabajaba Marx? JJBS: Después de eso hay un tercer equipo de trabajo, es el que se encarga de recoger, me explicaba Geral Hufman, La contribución a la crítica de la economía, de 1859. El manuscrito es de 50 folios, 50 páginas. Entonces, ese es más o menos el texto limpio, pero, junto con eso, ellos están publicando lo que ellos llaman, en alemán, el aparat, que serían los borradores que Marx había trabajado para escribir ese manuscrito y eso, más o menos, son como 300 o 350 páginas; entonces Marx ensayaba muchas formas de redacción, para, al final, trabajar una redacción definitiva. Entonces, en la edición crítica que ellos están trabajando, van mostrando, señalando, cuál era el párrafo fundamental, cuál era el párrafo que
se había borrado, cuál es el párrafo que aparece en otra redacción, qué tipo de palabritas está insertando, qué palabras él las ha tachado y eso tiene que ver mucho, por ejemplo, cuando él descubre la teoría del valor que están explicando… Al principio él no tenía nada claro, poco a poco va descubriendo las categorías, la manera de decir, porque Marx es perfectamente consciente que muchas cosas que él está descubriendo, nadie las ha dicho… ¿Por qué? Porque él conocía toda la bibliografía al respecto del tema, entonces, cuando él descubre lo nuevo, siempre que aparece un nuevo descubrimiento, junto con el descubrimiento se tiene que crear el lenguaje con el que se va a decir lo nuevo, porque si yo utilizo el lenguaje viejo o el anterior, pues desaparece lo nuevo. Marx es consciente de eso, esa es la producción, no solamente de las categorías sino del contenido de los conceptos. Entonces, va ensayando formas de decir, cómo decir del mejor modo, cómo escribir del mejor modo, cómo redactar del mejor modo, aquello que él está pensando, donde él agrega lo nuevo… Entonces, en el aparat, cuando se tiene el texto, por ejemplo, de La contribución…, hay que estudiar el aparat, porque en el aparat se sabe que es aquello que Marx quería decir. Cuando llegamos a este plano, o a este nivel, nos encontramos con la siguiente sorpresa: es un poco el defecto del marxismo del siglo XX. El marxismo del siglo XX no conocía esto, por eso podía hacer lecturas, no superficiales sino fixistas, digamos, como si Marx habría publicado
tal o cual tipo de texto, o escrito tal o cual tipo de texto como si fuera el definitivo y no es el definitivo, Marx está ensayando muchas formas de decir y en el aparat se sabe eso. Helmut Reichelt es un marxista de Bremen que ha estado trabajando muchos años la edición de la Academia de Ciencias en la Marx, Engels Gesamtausgabe, MEGA, y dice algo que nosotros descubrimos antes con Franz Hinkelammert. Él es un señor retirado, es de 1935, y fue alumno de Adorno, hizo su tesis doctoral de habilitación con Adorno y después de eso trabajó en la Escuela de Frankfurt… Toda su vida trabajó Marx y sigue trabajando Marx. Entonces, él decía, “la única vez que Marx habla de infraestructura, superestructura, es en ese famoso prólogo, pero, después de eso, nunca más… vaya a saber, él, decía, por qué Marx pone eso, porque no hay antecedentes de eso, pero tampoco desarrolla eso”. ¿Qué quiere decir eso? Que el método de Marx no está en el prólogo a ese libro, pero, lo mismo pasa con la Introducción de los Grundrisse, tampoco está el método ahí. Marx permanentemente va haciendo reflexiones metodológicas, porque en la medida que va descubriendo otro tipo de problemas, eso inmediatamente se refleja en la cuestión metodológica, por eso es que de principio a fin no tiene una metodología definitiva. Él no procede como procede la ciencia moderna. La ciencia moderna primero trabaja el método y después de eso conoce el método y se lo aplica a todo. ¡No! En Marx, como en Hegel, el método
aparece al final, el método es el resultado, o sea que, después de haber escrito los 23 volúmenes relativos a El Capital, debió haberse dedicado a escribir un libro relativo al método, pero no. Después le publican el tomo I, empieza a tener reacciones a la publicación de ese tomo, especialmente de los populistas y empieza a considerar un montón de cosas. Dussel decía, “se le cae la pluma”, no, no se le cae la pluma, sino que sigue investigando, pero entonces, decía Helmut, ¿dónde aparece el problema del método? Especialmente en el tomo I, en la teoría del fetichismo. Lo mismo dice Dussel y lo mismo dice Hinkelammert, ahí sí coincide y eso contradice toda la teoría del marxismo relativa al método de los marxistas del siglo XX. ¿Cómo sabemos eso? ¿Cómo nos podemos dar cuenta de eso? Atendiendo al modo como Marx va reflexionando, escribiendo, pensando, etc. Por ejemplo, los cuadernitos Marx los dividía en tres. En una página escribía los extractos, iba leyendo los libros; como era pobre, no podía tener libros en la casa, entonces iba a la biblioteca, leía los libros y en una columna escribía los extractos de los libros, en otra columna escribía las ideas que le iban surgiendo y en la otra columna, escribía la reflexión al respecto y así sucesivamente. Es una técnica de trabajo que él va desarrollando, pero que posteriormente la va a cambiar. Ahora, yo creo que vamos a hacer una buena reconstrucción de cómo Marx y Engels -pero fundamentalmente Marx- estudiaban. Nosotros no tenemos la cultura de cómo pensar a la
manera de Marx, cómo trabajar a la manera de Marx, cómo escribir a la manera de Marx. Yo estaba un poco preparado por Dussel, pero ahora que he visto eso directamente, me he quedado literalmente con la boca abierta. En cuestión de meses, digamos, tres cuatro meses, Marx escribía miles de páginas, es lo que se tiene registrado en los textos, pero eso no es lo impresionante, paralelamente a los manuscritos que tiene registrados para El Capital, hay algunos otros volúmenes. El volumen más chiquito tiene como cuatrocientas setenta páginas y el volumen más grande tiene como mil ochocientas y pico de páginas. Entonces, son 23 volúmenes. ¿En qué tiempo escribía eso? Paralelamente escribía los artículos para el New York Tribune; en la tercera o cuarta sección, si no me equivoco, están publicados los artículos que escribía, y, paralelamente, escribía cualquier cantidad de correspondencia. Siempre estaba recibiendo cartas y respondiendo. Y son volúmenes y volúmenes de cartas, o sea, se la pasaba escribiendo y no tenía computadora, y encima, cuando tiene dinero Marx, al final de su vida, escribe con pluma fuente, pero antes escribía con pluma, o sea, tenía la tinta aparte y aparte la pluma; entonces, chupaba en la tinta… ¿Con qué tiempo escribió todo eso? JSC: ¿Qué puedes comentar sobre la redacción de El Capital? JJBS: Personalmente, a mí lo que más me interesa es todo aquello que tiene que ver con El Capital, que son 23 volúmenes; son los sweiter
abschnitt, que en español sería, la sección segunda. En el pequeño catálogo Marx, Engels Gesamtausgabe, que serían las obras completas de Marx y Engels, los del MEGA, ponen cómo han dividido toda la obra completa: la primera sección, la segunda sección, tercera sección, cuarta sección y así sucesivamente. A mí, lo que más me interesa, es la segunda sección, la de El Capital, mas los escritos previos y complementarios. Por ejemplo, para poder entender esa redacción, de los 23 volúmenes, Marx en vida publicó dos. La contribución a la crítica de la economía, en 1859, y el tomo I de El Capital, y el resto no. Hubo una edición del tomo I de El Capital francesa, que Marx cuidó e hizo algunos agregados, y está aquí, incluida, esa publicación. Después de eso hubo la segunda edición del tomo I, que nosotros no conocemos. Lo que nosotros conocemos es la tercera edición del tomo I de El Capital, que publicó Engels. De hecho, cuando nosotros tenemos la versión de Wenceslao Roces o de Pedro Escalón y de su equipo de la editorial Siglo XXI, nosotros vemos el tercer prólogo, escrito por Engels, ya después de que había muerto Marx… es su versión. Entonces, de acuerdo al modo como están divididos aquí los tomos, vemos el tomo I de El Capital, el que ha publicado Engels, que sería de 1890 -Marx muere en 1883-, tiene 1288 páginas; en cambio, en la segunda edición que se publica en vida de Marx, en 1872, tiene 1741 páginas. Son como 500 páginas más. Entonces, Mijail Hanyek
decía que ese es el tomo que tenemos que leer. O sea, para la edición que preparó Engels, un montón de cosas quedaron por fuera. ¿Por qué? Ahí también hay criterios para seleccionar, introducir, meter textos, todo ese tipo de cosas. JSC: ¿Cómo se ha producido la edición de las obras completas de Marx-Engels? JJBS: Nosotros necesitamos tener eso, y ahora sí voy a la pequeña historia a ver cómo es que se han editado las obras completas de Marx. Una vez que triunfa el Partido Comunista, el socialismo soviético en la URSS, deciden emprender, en el tiempo de Lenin, la tarea de publicar las obras completas. Entonces, quien encabeza esa tarea es David Raziánov, quien en vida había conocido a Danielson. Danielson es el traductor de El Capital al ruso, y David Raziánov conocía muy bien el alemán y es el cabeza del equipo, pero él empieza a publicar los primeros 16 tomos. El último que publica es de los Grundrisses y empieza a descubrir este Marx crítico, inclusive del socialismo real, que estaba empezando a contradecir la versión soviética del marxismo que ya había aparecido en tiempos de Marx, y esto se puede ver en las cartas que Vera Zasúlich le escribe a Marx: “hay gente que en su nombre está diciendo cosas que están en contra de lo que usted dice en El Capital y se dicen marxistas, y cuando uno les dice “pero Marx no lo dijo”, esta gente dice “si no lo dijo, pues, debiera de haberlo dicho”. De Marx empiezan a decir un montón de cosas, y esa tendencia se mantiene en el tiempo de Lenin,
pero aflora en el tiempo de Stanlin, en donde se establece una ortodoxia -en el pésimo sentido de la palabra- que manipula la interpretación de los textos de Marx. En ese tiempo aparecen los Manuscritos económico filosóficos, que están cuestionando el materialismo de la Academia de Ciencias de la URSS, en el sentido en que el materialismo es aquello que parte de la materia… eso no tiene absolutamente nada que ver con Marx o con Engels, especialmente con Marx. El materialismo tiene que ver con la materialidad de la producción y la reproducción de la vida, del género humano. Hasta Engels dice eso. Eso tiene que ver con el materialismo y no con la materia. Estos textos que se empiezan a publicar, empiezan a contradecir este tipo de marxismo. Stalin dice “esto hay que hacerlo desaparecer” y los hacen desaparecer. Purgan a todo el equipo de David Riazánov y cancelan este tipo de proyecto, y después de eso ellos deciden hacer su propia versión, que son los volúmenes que publica el Partido Comunista de la Unión Soviética. Gerald Hubmann, quien es la cabeza visible en el MEGA, dice: hacen una publicación, una selección, una compilación ad hoc, ideológicamente a los intereses y a la visión que el Partido Comunista de la Unión Soviética tenía. Hacen una compilación ideológica y esa versión, él dice, de las obras completas de Marx y de Engels, es la que el marxismo del siglo XX ha conocido, o sea, ha conocido una compilación más o menos ideológica que no los cuestiona a ellos, y dice que el ejemplo más grueso, más
crudo de eso, es exactamente La ideología alemana. El plan original que Marx y Engels diseñaron con respecto a La ideología alemana no tiene nada que ver con lo que nosotros conocemos como La ideología alemana. Han tomado una serie de textos de por aquí y por allá y los han compilado y los han hecho aparecer como si Marx y Engels lo hubieran pensado. Entonces dice, nosotros, en lo que hemos trabajado, hemos demostrado que eso es falso. Luego, dice él, por ejemplo, las 11 tesis sobre la obra de Feuerbach, corresponden a otro momento, a otros manuscritos, a otra compilación y no corresponden a La ideología alemana, y agrega: hubo casos en que los soviéticos tradujeron del alemán al ruso y del ruso hicieron traducir al alemán, para que eso apareciese como si fuese original, o sea, hicieron traducción de la traducción… Bueno, ahí cualquiera que sabe de hermenéutica y de traducción, entiende las atrocidades que se pueden cometer con todo eso. Una vez que se conoce toda la intención ideológica, deciden retomar el proyecto, pero ya ha pasado la época de Stalin, de Nikita Jurschev. Deciden retomar el proyecto porque se dan cuenta que el socialismo está viniendo a menos y hay que relanzar la cosa, pero ya no en la URSS, sino esta vez en la República Democrática Alemana; pero, digamos, también en conjunto con la parte occidental que parecen ser los más interesados, es el conjunto de volúmenes de la editorial Diezt, que hasta ahora sigue publicando
algunos volúmenes y muchos otros que nunca más se han publicado, se han descontinuado, pero igual siguen siendo una parte de las obras completas de Marx y Engels. JSC: ¿Qué sucedió una vez que desapareció la URSS? ¿Algo cambió en la lectura de Marx? JJBS: Una vez que se vino abajo el muro de Berlín, me estaba platicando Gerald Huffman, se enfrentaron a problemas de financiamiento. Me comentaban algunos amigos que se fueron para Alemania en 1990 o 1991, que daba rabia, daba vergüenza, pues antes se publicaban las obras completas de Lenin, Marx, Engels, Stanlin, Trotski, etc., pero ahora, como se había venido abajo el muro y el socialismo, entonces ya no se quería saber nada de eso y los libreros sacaban a venderlos por kilo, querían deshacerse de ellos porque, supuestamente, a nadie más nunca le iban a interesar. Yo le digo a esta gente del MEGA que hay que hacerles algo así como un monumento, porque en medio de todo este desconcierto, de zozobra, esta gente decide emprender, ahora sí, la tarea de editar la obra completa de Marx y de Engels de modo científico. Como ellos tienen Academia de Ciencias, tienen toda una infraestructura y un modelo. Me estaba platicando él el caso de Leibniz, que creo que tiene ya publicada la Obra Completa que son como 150 volúmenes. Entonces, decía ¿cuántos volúmenes ha publicado Leibniz en vida? Uno no sabe, ninguno, pero lo que ha escrito es
cualquier cantidad, una obra impresionante… ellos desarrollaron ya una técnica. Entonces decía, “eso nos sirvió a nosotros de modelo para empezar a hacer lo de Marx y Engels”. Ahora, después de eso nos vamos a lo que el día de hoy se ha publicado de la MEGA. Son 54 volúmenes, el volumen 55 va a salir en el mes de marzo e iba a salir en el mes de noviembre, pero siempre hay retrasos, y dice: “cuando nosotros hicimos el contrato, más o menos al principio de la década de los 1990 con la Academia, calculamos mal, que nosotros íbamos a terminar todo entre el 2013 y el 2015; estamos en el 2011 y no hemos publicado ni la mitad. Ahora, tenemos que volver a negociar el financiamiento para que se pueda publicar la obra completa. Es increíble, pero ahora mismo no se lee a Marx en la Academia alemana”. Hay gente que lee, pero está fuera de la Academia, por ejemplo, Mijail Heimmer, un joven politólogo que no pasa de 55 años, muy buen marxista, con muy buena formación, de los que están trabajando el Marx-Engels; da clases en una preparatoria, no da clases en la Universidad. Dice: “no me dan trabajo. Yo de lo que vivo es de dar clases en una preparatoria”. Eso sería en México; en Bolivia sería un bachillerato. No sé cómo será aquí, en Venezuela. ¡Da clases ahí! Y los marxistas, los pesos pesados, todos ellos ya están retirados, excepto dos de los que hemos entrevistado, todos ellos están retirados. Daban clases de Marx hasta mediados de los 90, después de eso se jubilaron y ya nunca más han vuelto a dar clases sobre Marx.
En general, en la Academia del primer mundo, no se le trabaja. Entonces me dice: “No hay interés. Paradójicamente, quienes están interesados en traducir este proyecto son los japoneses y los chinos”. ¿Por qué? Porque los japoneses y los chinos, los académicos, economistas, filósofos, se han dado cuenta de que más allá del capitalismo, desde la perspectiva del capitalismo, no hay nada. Entonces hay que pensar en algo totalmente distinto, entonces hay que acudir a fuentes teóricas a partir de las cuales se pueda conocer lo nuevo, producir lo nuevo, etc. Por eso ellos, estratégicamente, están formando sus propias Academias de ciencia en China y en Japón, para traducir del alemán al chino y al japonés, de tal modo que su nueva gente, la nueva generación, se pueda formar en eso. Es lo que dicen ellos. JSC: ¿Cómo ves la lectura de Marx desde América Latina? JJBS: No hay un solo contacto con un país, no diré latinoamericano, sino en lengua hispana. O sea, nadie de América Latina está trabajando a este Marx ¡Ese es el problema! Y, después de haber trabajado el Marx de Dussel y el Marx de Hinkelammert -y después de haberles hecho la entrevista, y dialogado, a estos marxistas eminentes en Alemania-, me parece que el Marx que estamos empezando a producir en América Latina, con Dussel y Hinkelamert, es el marxismo que se va a abrir paso en el siglo XXI. Es el nuevo marxismo.
¿Por qué digo esto? No solamente porque es un marxismo que no se funda, que no parte de los prejuicios del marxismo del siglo XX, sino que aquí hay dos problemas: primero, que es un marxismo pensado desde América latina, y segundo, que es un marxismo que está tomando en cuenta estos estudios. Digamos que el caso más ilustrativo es el de Dussel. Él se tomó la molestia de leer todo lo que hasta 1990 había publicado el MEGA. Él fue y leyó y por eso tiene su teoría de las cuatro redacciones de El Capital, entre 1857 y 1867, que es cuando se publica el tomo I de El Capital. Y ahora, cuando Dussel empieza a hablar de la quinta redacción de El Capital, ellos son los primeros en decir que el método de Marx no está en la Contribución a la crítica de la economía política de 1857, y tampoco en la introducción a los Grundrisse; no está ahí, sino que está en el tomo I. Marx, en las cartas, dice “ahí está mi arquitectónica”. Ese es un todo muy bien estructurado, dialécticamente está muy bien pensado y a mí me ha tocado la oportunidad, después de trabajar el Marx de Dussel y el Marx de Hinkelammert, enfrentarme directamente a Marx y comprobar cómo es que, en el caso mío que soy boliviano, leyendo a Marx desde el proceso boliviano, sale literalmente otro Marx. Esto solamente con el Marx de Dussel y de Hinkelammert; ahora, imagínate el Marx que va a salir después de conocer este Marx, en el cual vamos a ver cómo Marx va elaborando, cronológicamente, las categorías, paso a paso, con estos ejercicios de redacción de Marx.
Él está pensando estratégicamente y no solamente en el tipo de lector que tendrá, sino el grado de influencia política que sus textos van a tener. Está pensando en eso, pero para elaborar la redacción definitiva, él va ensayando formas de decir y ensayando esas formas de decir, él va diciendo lo que realmente quiso decir; entonces, ya no tenemos que inventarle o agregarle cosas que Marx no dijo. Yo creo que se van a descubrir cosas impresionantes, por ejemplo, relativas a las tesis del fetichismo, que el marxismo del siglo XX no entendió. Recuerde que esto tiene que ver con el problema de entender dónde se podría ubicar la famosa comprobación del método de Marx. Ahí vamos a poder comprobar bien, con los textos, las hipótesis, pero después de conocer el plan de redacción completo de los 23 volúmenes. JSC: ¿Qué perspectivas ves para el trabajo con la MEGA? JJBS: Gerald Huffman, la cabeza visible, está encargado de la edición de las obras y están muy dispuestos a colaborar con nosotros, para que nosotros difundamos este Marx y Engels, por supuesto, en español. Para que se conozca esto, ¿qué hay que hacer? Esto tiene que ver con las nuevas generaciones. Los grandes traductores de El Capital -como Pedro Escalona- han cumplido una muy buena función. Wenceslao Roses pasó a mejor vida hace mucho tiempo. Hay que formar nuevos traductores, pero junto con los nuevos traductores, una institución en la cual la gente empiece a trabajar este nuevo Marx, porque no
solamente necesitamos un nuevo Marx, sino que necesitamos una nueva concepción del pensamiento crítico con el cual no solamente poner en tela de juicio el capitalismo y la modernidad, que ha producido el capitalismo durante estos cinco siglos, sino que necesitamos una teoría crítica con la cual evaluarnos críticamente cómo vamos a producir lo nuevo, independientemente que se llame socialismo o no. Ahora, yo tengo bastantes sospechas en qué medida Marx afirmó positivamente al socialismo, por el tipo de descubrimiento que yo he estado haciendo. Ahora, de lo que se trata es de traducir una pequeña sección de la MEGA aquí, en América Latina. Yo creo que el lugar ideal sería Venezuela, por las condiciones, el tipo de proceso que está atravesando. Fíjate, si Alemania fue un centro a partir del cual surgió el pensamiento crítico, ¿por qué no, en el siglo XXI, ese centro puede ser Venezuela? O sea, ¿América Latina? Que los grandes pensadores críticos vengan aquí a formarse. Hay que empezar desde los cimentos, tenemos que empezar con gente joven porque los viejos, en parte, tienen el marco categorial del marxismo del siglo veinte bien metido y eso es difícil de cambiar. No es cuestión de inteligencia, sino de tener otro tipo de categorías y en parte vivir esta otra realidad. Es un poco lo que yo veo en los procesos en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador. Muchos marxistas educados durante el siglo XX quieren participar activamente en la formación de nuestros procesos, pero en vez de ayudar,
obstaculizan. No porque sean mala gente, sino porque están pensando lo nuevo con categorías viejas, y ahora se trata de hacer el pasaje a las categorías nuevas. Es un poco lo que siempre digo a partir de lo que decía Alain Touraine, en 2005, en la UNAM: “Haciendo un balance de la ciencia social del siglo XX, podemos decir que ella ha entrado en crisis porque ella intentó pensar el siglo XX con categorías del siglo XIX”. Me parece que, en el siglo XXI, donde queremos construir otro tipo de socialismo u otra forma de vida distinta del capitalismo, no vaya a ser que queramos construir lo nuevo con categorías del siglo XX; entonces, producir otro tipo de categorías, es fundamental, y para eso es necesario aliarnos con este Marx que no conocemos. Después aparecerán otros Marx que no conocemos, pero, hay que empezar por algo y, personalmente, lo he estado comprobando en mis seminarios allá en Bolivia, en donde estamos leyendo a Marx desde el proceso boliviano. Por poner el ejemplo, ¿a quién se le ocurriría leer la Fenomenología del Espíritu de Hegel desde la lucha de Túpac Katari? ¿A quién? Cuando hacemos ese ejercicio -la lucha de Túpac Katari, 1780-1781-, y desde ese proceso leemos la Fenomenología del Espíritu de Hegel, ¿qué nos aparece? La fenomenología del espíritu de la liberación, más allá de la modernidad, que la fundamentó muy bien Hegel. Sale una cosa totalmente distinta; con Marx es igual.
Cuando vemos el marxismo del siglo XX, es un marxismo pensado desde Europa, eurocéntrico; entonces, ahora necesitamos un Marx no eurocéntrico y un Marx pensado desde estos problemas y ahí, yo creo que Marx tendrá mucho que decir. JSC: Hemos visto, la excelente exposición del profesor y filósofo Juan José Bautista Segales, quien ha dejado, al final de su intervención, una verdadera tarea que consiste en releer y, por consiguiente, reinterpretar las obras completas de Marx y Engels, MEGA, desde un horizonte de comprensión distinto que asuma un nuevo modelo, un nuevo paradigma “transmoderno”, en el cual se toma, se retoma y se lleva a un nuevo nivel, es decir, se supera, el paradigma de la simplicidad, de la división, de la compartimentación unilineal que dominó la modernidad y su cultura, la cual fue producto, y a la vez productora, de ésta por un nuevo paradigma que podríamos llamar de la complejidad, entendiendo por tal el nuevo modelo que intenta ver simultáneamente, en la unidad y en la variedad, los distintos elementos del proceso y, con ello, busca superar la visión parcializada, individualista, simplista, simplificante, cercenada y cercenante de la realidad, producida por el capitalismo moderno, para realizar una lectura en la cual intervengan los distintos elementos que se manifiestan en la unidad múltiple y diferenciada que constituye y que se hace presente en la vida misma. En ese sentido, la propuesta de Juan José Bautista Segales busca leer las obras de Marx y Engels
desde la riqueza ofrecida por la complejidad de la vida, y más específicamente, la complejidad de su producción, para leerla desde el horizonte de la vida de los pueblos latinoamericanos que está formado por la caleidoscópica riqueza de la confluencia y la divergencia de las miradas indígenas en su multiplicidad, su pluralidad, así como las miradas mestizas, que parten de la fusión de los distintos universos culturales que convergen en la unidad y la variedad, en ocasiones antagónicas y en ocasiones complementarias, pero siempre dialécticas. Nuestro compañero, amigo, profesor y filósofo, Juan José Bautista Segales, ha planteado todo un desafío, arrojado al futuro, para releer desde la vida, con la vida, y sobre todo para la vida, la obra de Marx, un filósofo que vivió para comprometerse con la liberación multidimensional de la humanidad toda. *** Hoy, después de la partida del mismo Juan José Bautista, los que tuvimos la fortuna de conocerlo y dialogar con él, tendremos que decir con Engels lo que él decía de su entrañable amigo Carlos Marx: Juan José Bautista Segales fue ante todo “un revolucionario” y sus planteamientos nos darán mucho qué pensar, porque tenemos mucho qué hacer en el camino que él señaló para liberar a nuestro amado pueblo latinoamericano y defender a la Pacha Mama del capitalismo depredador con su razón irracional que promueve la muerte.