Reseña de «Extranjeros integrados: portugueses en la Lima virreinal, 1570-1680», de Gleydi Sullón
Sullón, Gleydi. (2016). Extranjeros integrados: portugueses en la Lima virreinal, 1570-1680 . Madrid: Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, 303 pp.
ISBN 978-84-00-10130-5.
Desde los estudios de María Encarnación Rodrí-
guez Vicente, Enriqueta Villa Vilar, Harry Cross, y muchos más, la imagen de los portugueses en el Perú se había configurado a partir de dos ejes. Por un lado, el portugués como mercader adinerado que habiendo llegado a las Indias españolas, fruto de la unión de coronas (1580-1640), se dedicó al comercio. Este grupo, valiéndose de otros agentes con la misma nacionalidad, configuró una extensa red que operaba en los puertos más importantes en busca de cambiar esclavos por la preciada plata extraída de las minas en el sur. Por otro lado, como judío que celebraba y practicaba su religión de manera oculta, y sus ritos cristianismos eran solo fachadas que revestían su verdadera fe y le evitaban repercusiones sociales y legales. Así, se construyó en la historiografía la imagen de un grupo endogámico, con poca interacción con otros sectores de la socie-
David Mogrovejo Vidal
Pontificia Universidad Católica del Perú
dad y que se mantenía al margen de la vida dentro de las sociedades hispanoamericanas. Sucesos como la llamada “gran complicidad de 1635” y todo el legado documental producido durante estos procesos no hicieron más que fortalecer esta imagen del portugués mercader y judaizante. Este último libro de Gleydi Sullón reabre mucho de los debates surgidos a partir de esta temática para dar respuestas muy convincentes a varias interrogantes sobre el devenir social de este grupo. El libro presenta innovaciones desde este sector desde la elección de sus fuentes. En la búsqueda por construir una imagen más precisa de los portugueses en el virreinato del Perú, la autora hace uso de los protocolos notariales como principal fuente para su investigación. Para ella, dichas fuentes no se encuentran “contaminadas” con todos los prejuicios y sesgos propios de un docu-
mento inquisitorial. Además, argumenta que las escrituras notariales nos dan luz sobre el quehacer cotidiano y la vida diaria de estas personas, más allá de su desenvolvimiento en un juzgado, lo cual representa un evento infrecuente e inusual. Haciendo uso de estos documentos, es posible identificar y rastrear los vínculos establecidos por un sujeto, y tener un mejor atisbo de lo que debió haber sido la vida para un portugués en Lima durante el siglo XVII. Este enfoque inscribe a este libro dentro de una corriente de investigaciones recientes que favorecen a las redes y los vínculos como ejes explicativos de la formación de grupos e intereses en las sociedades del Antiguo Régimen. Para estas investigaciones, el clásico uso de las categorías -étnicas, profesionales, estamentales, entre otras- no sólo no otorga respuestas satisfactorias para explicar sociabilidad, sino que esconden estas dinámicas a partir la presunción de que las calidades legales y ocupacionales eran preferidas por los sujetos para decidir con quienes establecían relaciones. Un presupuesto más predicado que probado. El libro consta de cuatro capítulos organizados temáticamente. En el capítulo uno, la autora aborda la cuestión legal de los portugueses en América y las características migratorias del bloque estudiado. Formalmente el ingreso de los extranjeros estaba prohibido en las Indias españolas. Pese a esto, durante el periodo de la unión de Coronas y especialmente en las primeras décadas del siglo XVII, es posible observar un incremento en la llegada de lusos al Virreinato del Perú. Casi el 70% de toda la
muestra estudiada arribó entre los años de 1600 y 1640. Adicionalmente, la naturaleza cambiante y porosa de categorías como “extranjero”, “vecindad” y “naturaleza” otorgó espacios para que estos puedan asentarse y realizar una vida con relativa normalidad. Por otro lado, se resalta el carácter espontáneo de este flujo migratorio. En muchos casos, su llegada al Perú no se debió a la pertenencia de una red de familiares ya asentados, sino que el proceso de construcción de esta sería posterior. Una idea sumamente interesante, ya que la historiografía usualmente plantea que la existencia de estas redes de migrantes se debe a estrategias preconcebidas de expansión donde cada una gira alrededor de un negocio familiar, una característica quizá de algunas compañías mercantiles, pero parecería estar lejos de extrapolarse para el conjunto de migrantes, incluso aquellos dedicados al comercio. El capítulo dos nos presenta la imagen de un colectivo luso que socializa con todos los sectores de la sociedad colonial peruana. Muy acertada la elaboración de un plano de la ciudad de Lima con las zonas de residencia de los portugueses. A partir de ella se observa claramente que no existió un barrio o zona preferida por este sector, lo cual los “obligaría” a entrar en contacto con otros grupos. Este tipo de acercamientos resaltan la importancia del espacio público para estudiar temáticas como la integración, y más aún en las sociedades del Antiguo Régimen, donde la proximidad física era el punto de partida para el establecimiento de varios tipos de relaciones. De igual manera, los principales espacios de
socialización a los que pertenecieron no fueron exclusivos de migrantes portugueses. No se buscó la formación de cofradías u hospitales “nacionales”; todo lo contrario, se acoplaron a los ya existentes y que englobaban a personas procedentes de diferente procedencia. Todo esto facilitó su integración expresada en la cantidad de vínculos encontrados por la autora con otros sectores y castas. El tercer capítulo analiza la profesión y el patrimonio del colectivo luso en el Perú. El comercio parece haber sido la profesión de preferencia de muchos de estos personajes (45.65%), seguido por los marineros y artesanos. La labor comercial giró principalmente alrededor de tres bienes: los esclavos, el vino y los textiles. Interesante la relación entre el nivel de arraigo y los productos a comercializar que señala la autora. El vino era usualmente comercializado por portugueses ya casados con familias establecidas, mientras que los textiles por jóvenes solteros. Esta relación deja muchas preguntas abiertas que hubiese sido interesante explorar de la mano de otras variables como los problemas surgidos en torno a la comercialización del vino producido en la primera mitad del siglo XVII, que generó pugnas entre la Corona y varios grupos de mercaderes, o la procedencia social de los principales socios comerciales, de manera que se pueda observar si las redes construidas por este colectivo giraron en torno a algún grupo de poder específico. El capítulo concluye que las grandes fortunas entre los portugueses fueron escasas y lo que primó
fue el pequeño y mediano comerciante. No se observa una especialización en torno a la venta de esclavos. En la mayoría de los casos, la venta de estas personas se dio en complementariedad con otros negocios. Por ello, en el caso de los portugueses, como en los demás mercaderes de la época, la diversificación parece haber sido el camino más seguro a las ganancias. Por último, el capítulo cuarto se aproxima al tema de la identidad y las costumbres religiosas de los portugueses. En este se propone que, pese a establecer relaciones con diversos grupos de la sociedad colonial peruana, los portugueses mantuvieron cierto apego a su identidad. Si bien el nivel de integración de estos migrantes fue alto, el vínculo con sus connacionales en Lima y con familiares en Portugal no se rompió, por el contrario, son comunes de encontrar en la documentación. La presencia de objetos vinculados a su país de origen sería evidencia para la autora que el vínculo emocional con su lugar de origen nunca dejó de existir. De esta forma, el estudio de Sullón nos sugiere que dichas identidades no fueron excluyentes y que de ninguna manera se convirtieron en un obstáculo para su integración. Esto, a su vez, nos lleva a pensar nuevas cuestiones acerca de las identidades: ¿fueron asumidas y exteriorizadas por estos sujetos de manera pública? ¿Qué estrategias llevaron a cabo para evitar potenciales ataques? La inclusión de estos cuatro ejes temáticos es un mérito del libro, pues permite aproximarse
al estudio de este colectivo desde varias aristas y sin caer en determinismos de ningún tipo. Así, se observa factores como los negocios, la identidad y los vínculos como esferas que se complementan y dialogan. El resultado es una imagen más ecléctica de los sujetos que a partir de diversas estrategias se insertaron con mucho éxito en la sociedad colonial. Nos hubiese gustado ver una reflexión mayor en torno al uso de la categoría “integración” que apunte a comprender bajo qué términos puede ser utilizada. ¿Es posible observar algún sector que logró un mayor éxito o la presencia de algún atributo que facilitase este proceso para ciertos sectores? ¿Existieron casos de integraciones fallidas? Y si es así ¿a qué se debió? ¿cómo delimitar la diferencia entre un sujeto integrado y uno que no lo está si se tiene en cuenta que se pueden encontrar diversos tipos de vínculos en varios niveles? En suma, este libro de Gleydi Sullón es un avance enorme en la historia social de la colonia que rompe con muchos mitos sobre el colectivo luso y plantea formas interesantes de aproximarse al estudio de la sociabilización e interacción y además es una invitación a realizar aproximaciones similares a otros sectores.