Año 2, Nº 2 (2023) · Dossier · pp. 40-44

La vida como criterio fundamental

Hurtado Peralta, Yesmán

Formatos: PDF · pp. 40-44 Resumen y metadatos

La vida como criterio fundamental

Yesmin Hurtado Peralta

En este documento se presentan algunos comentarios a la Introducción general de la cuarta edición del Libro Crítica de la razón boliviana

Elementos para una crítica de la subjetividad

del boliviano con conciencia colonial, moderna y

latino-americana , del Maestro Juan José Bautis-

ta Segales, no sin antes situar los mismos en un contexto, necesario, de lo que el autor ha pretendido, orientado o proyectado con la producción de todo su texto, para, de esta manera, poder entrar a su contenido, en un intento de entrelazar y tratar de “hacer hablar” la parte introductoria de este libro.

Pensamiento crítico, descolonización, subjetividad, comunidad, Amerindia.

This document presents some comments on the General Introduction of the fourth edition of the Book Criticism of Bolivian Reason Elements for a critique of the subjectivity of the Bolivian with a colonial, modern and Latin American conscience, by Master Juan José Bautista Segales, not without before situating them in a context, necessary, of what the author has intended, oriented or projected with the production of all his text, in order, in this way, to be able to enter its content, in an attempt to intertwine and try to “ do speak” the introductory part of this book. Critical thinking, decolonization, subjectivity, community, Amerindian.

La reflexión del texto tematiza “el saber que el boliviano tiene de sí mismo”, es decir, la subjetividad del boliviano, con quien intenta entablar un diálogo de modo intersubjetivo. Lo cual devino o fue conducido por un proceso precedente de pensar la realidad desde “Latinoamérica”, como un espacio histórico, a partir del cual el autor pensó una realidad más profunda y negada que llama “Amerindia” y desde donde se sitúa como sujeto, boliviano, a pensar “Bolivia”, ubicada en un tiempo histórico y en un espacio comunitario. Pero este pensar es un pensar crítico que pretende explicar con razones la situación crítica en la cual nos encontramos como bolivianos, para producir conocimiento de lo que se concibe como “lo constitutivo de lo boliviano”, es decir, el auto-conocimiento de una crisis. En este sentido, una crítica de la razón es siempre auto-crítica, donde lo criticado no es algo que está afuera, sino en nuestra interioridad, tratando de mostrar con entendimiento reflexivo el origen de nuestras crisis. De esta manera, la crítica del mismo autor se ubica en la posición del sujeto que elige libremente hacerse cargo por sí mismo de la propia crítica o auto-evaluación de nuestra intersubjetividad. Lo que implica pensar desde otra realidad a la del mundo moderno, con otras preguntas y de otro modo, que incluso ya no razona solo con la cabeza, sino que lo hace también con el corazón y hasta con el estómago, partiendo de la Comunidad como lo fundante, no solo de inter-subjetividad y de la individualidad, sino de la misma

razón, ya que afirma que la única forma que tiene ésta (palabra y razón) de desarrollarse es comunicándose dialógicamente, es decir, de modo comunitario. Es un pensar que se eleva por sobre el “entendimiento”, dejando de lado la unilateralidad y el simple análisis basado en una relación de sujeto-objeto, la cual precisamente ha objetualizado la realidad toda, desconociendo la propia dignidad y existencia de todo aquello no “valorado” bajo el proyecto moderno. En contraposición a lo cual el texto promueve, no solo otra forma de producir conocimiento, sino también de producción de la vida ; reflexión que pasa necesariamente por rescatar nuestra memoria histórica, a lo que llama “…tener autoconsciencia de lo que, a un pueblo, como comunidad, le ha acontecido en el pasado y le está sucediendo en el presente” (Bautista, 2021: 33). Es decir, el texto nos interpela a preguntarnos quienes somos realmente a partir de un pensamiento propio, situándonos como parte del problema, no objetualizado, bajo una relación sujeto-sujeto, exigiendo el paso por la propia experiencia para darle contenido justamente a este otro conocimiento y reproducción de su forma vida. Lo que nos lleva a ir a nuestro pasado, con memoria histórica, para después re-ubicarnos en el presente, asumiendo nuestra identidad, dotando de verdadero sentido a nuestra existencia para dirigir nuestro accionar hacia el futuro, interpelándonos de esta manera a mostrar ¿por qué el punto de vista de los oprimidos, explotados y

empobrecidos por el capital y la modernidad deben ser prioridad ahora? Si bien, por una parte, el texto es presentado por el autor como una introducción para justificar argumentativamente la necesidad de producir justamente una c rítica de la razón , solo situacional relativa a Bolivia, aspirando a “iluminar con el acuerdo-entendimiento, lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos ser” (Bautista, 2021: 17). Por otra parte, se proyecta con una pretensión de universalidad que nos llama a producir nuestro propio conocimiento, no solo para nosotros, los bolivianos, sino para la humanidad, yendo más allá del proyecto colonial de la modernidad. En esta línea, son evidentes los argumentos que se encuentran en esta parte del libro, que hacen parte de un proceso más largo de fundamentación y sostenibilidad de un proyecto alternativo al de la Modernidad, lo que podría traducirse ahora como parte de “la Descolonización”, mostrando la necesidad de hacer uso de otra concepción de la razón como algo no solamente urgente, sino vital y que podría ser replicado más allá de Bolivia, teniendo a la Descolonización como un método a partir de la cual nos situemos como sujetos parte del problema, desde la perspectiva del pueblo oprimido o lo dominado, desnudando la necesidad y urgencia de resolver nuestras aparentes contradicciones, lo que no se puede hacer desde el marco categorial moderno, sino que demanda la construcción de otras categorías, como lo señala el autor. Ese otro modo de relacionamiento, que exige la experiencia propia, pasa por nuestros sistemas de

creencias, desde dónde nos situamos para entender la realidad, cómo nos alimentamos, qué producimos, etc.; nos continúa interpelando a recoger y re-constituir nuestro propio pensamiento. Se evidencia, en este sentido, la relevancia de plantearnos en este proceso “las grandes preguntas”, que son parte de las herramientas que deja además el autor, para tratar de resolver nuestros verdaderos problemas. En estos momentos que Bolivia, después de un proceso constituyente, se ha convertido en un Estado Plurinacional, habría que preguntarse realmente ¿cómo llegamos a una verdadera implementación de “lo plurinacional”? Tematizar este y otros problemas, que son los que nos acontecen actualmente, como salir del laberinto de la colonialidad, instaurar la aspiración real a tener auto-conciencia histórica, son necesarios para continuar avanzando en este camino. De esta manera, el texto va dejando herramientas útiles y al mismo tiempo identifica algunos de los grandes desafíos que enfrentamos, ya que esto nos exige profundizar con lo que se llama una necesaria tarea de Descolonización, siendo justamente “la descolonización” consecuencia de una pregunta metodológica, donde ya se identifican los grandes retos: desnudar por un lado la lógica de la dominación y de generar, por el otro, todo el sustento argumentativo de un proyecto alternativo, ahora necesario y urgente, que produzca no solo otro conocimiento, partiendo desde nuestra memoria histórica, sino que represente una forma de reproducción de la vida misma.

Todo esto lleva implícita una lógica, entendiendo como lo señala el autor, que la comprensión producida por la reflexión puede afectar nuestra subjetividad, se refiere a la “intencionalidad” con la que se produce y se sustenta todo pensamiento, que lleva implícita una intención, y el pensar que ha producido la racionalidad moderna ha sido el de dominación sobre el “otro”, que no puede explicar nuestro proceso andino-amazónico. Por lo tanto, es imperante rescatar la otra lógica a la cual el autor denomina “analéctica” y “transmoderna”, desde donde se puede hablar de la necesidad de la re-constitución de nuestros saberes, formas de relacionamiento con otros códigos, que incluye también lo espiritual, es decir, se traduce en una forma de ver la vida y de vivirla. Esto justamente implica reproducir la forma de vida de la Comunidad, lo que no se puede producir independientemente de nosotros mismos, lo que va más allá del relacionamiento únicamente entre seres humanos, donde además debe estar presente en el día a día el carácter sagrado de la vida toda, de todos los seres como sujetos vivos, teniendo primero a la vida, como condición necesaria para llegar a producir la auto-consciencia. Entonces, para poder tematizar nuestros problemas reales y resolver nuestras aparentes contradicciones, se hace necesario construir nuevos conceptos, desde nosotros mismos, que sustenten la argumentación desde este otro tipo de subjetividad, que en última instancia sitúa a la vida misma como prioridad.

En este sentido, se evidencia cómo el texto, a partir de la necesidad de producir un nuevo conocimiento, llegó a un aspecto fundamental que se traduce en rescatar desde nuestra memoria histórica una forma de producir y reproducir la vida, es decir, pone a la vida como criterio fun-

damental.

El Maestro Juan José Bautista sitúa primero a la vida y luego a la consciencia. De esta manera se entiende el sentido cuando sostiene que el fundamento de la conciencia y del conocimiento ya no podría ser formal, sino que debería ser material. Por lo que se considera que el propósito inicial de este texto, relacionado a mostrar la necesidad del pasaje o transición de la subjetividad del boliviano con conciencia latinoamericana a la del boliviano con conciencia amerindia, va y ha ido mucho más allá de esto y no deja de estar vigente. El gran problema que se vislumbra detrás de estos problemas, en realidad es de vida, mostrando la urgente necesidad de transitar de la lógica de muerte producida por el proyecto moderno a otra forma que reproduce la vida, lo que no se resuelve de manera “intelectual”. En este caso, partir de nuestra propia historia y cultura, desde “lo boliviano”, poniendo a Bolivia como el referente desde donde podemos hablar de la “Cultura de la vida” para recoger y construir este proceso con una pretensión de universalidad, sustentado en que la forma de vida que hemos producido culturalmente desde nuestros pueblos ancestrales permite o posibilita el desarrollo de la vida nuestra, de los demás y de la naturaleza como Madre.

Bibliografía

Bautista J. (2021). Crítica de la razón boliviana

Elementos para una crítica de la subjetividad

del boliviano con conciencia colonial, moderna

y latino-americana . Centro de Investigaciones Sociales .

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